Cantar de Mío Cid. Folio 21v
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El Cid vence la batalla.
Gana la espada Colada
Todos están ya dispuestos, cuando el Cid así hubo hablado,
las armas bien empuñadas, bien firmes en los caballos.
Allá por la cuesta abajo ven las fuerzas de los francos
y en el hondo de la cuesta, y ya muy cerca del llano,
mandó que los atacaran Mío Cid el bienhadado.
Sus caballeros la orden cumplieron de muy buen grado;
los pendones y las lanzas bien los iban empleando,
hieren a unos, y a otros los arrojan del caballo.
Ya ha ganado la batalla Mío Cid el bienhadado,
allí al conde don Ramón por prisionero ha tomado,
ganó la espada Colada que vale más de mil marcos.
59
El conde de Barcelona, prisionero.
Quiere dejarse morir de hambre
Así ganó esta batalla, a gran honra de sus barbas.
Cogió al conde don Ramón y a su tienda le llevaba,
a hombres de su confianza los mandó que le guardaran.
Le deja allí, y de la tienda al Campeador se marcha;
por todas partes los suyos a juntársele llegaban.
Muy contento que está el Cid, muy grandes son las ganancias.
A Mío Cid don Rodrigo gran comida le preparan;
pero el conde don Ramón no hacía caso de nada,
los manjares le traían, delante se los plantaban,
él no los quiere comer y todos los desdeñaba.
«No he de comer un bocado por todo el oro de España,
antes perderé mi cuerpo y condenaré mi alma,
ya que tales malcalzados me vencieron en batalla».
60
El Cid promete al conde la libertad
Mío Cid Campeador bien oiréis lo que ahora dijo:

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas