Cantar de Mío Cid. Folio 21r
de una alta sierra desciende, al valle llegando está.
Un mensajero del conde don Ramón le va a avisar.
Mío Cid, cuando le oyó, este mensaje le da:
«Decid al conde que esto no debe tomarlo a mal,
de lo suyo nada llevo, déjeme marchar en paz».
A lo cual repuso el conde: «Eso no será verdad.
Lo de ahora y lo de antes todo me lo pagará
y ya sabrá el desterrado a quién se atrevió a ultrajar».
Se ha tornado el mandadero a toda velocidad.
Entonces muy bien comprende Mío Cid el de Vivar
que batalla con el conde ya no la puede evitar.
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Arenga del Cid a los suyos
«Mis caballeros, poned a resguardo la ganancia,
luego a prisa preparáos, armáos de todas armas,
porque el conde don Ramón nos quiere dar gran batalla,
de moros y de cristianos mucha gente le acompaña,
no nos dejarán tranquilos, si no es por lucha, por nada.
Ya que tras nosotros viene, aquí sea la batalla:
cinchad bien a los caballos y armáos de todas armas:
ellos vienen cuesta abajo, sólo llevan puestas calzas,
traen malas sillas coceras y las cinchas aflojadas;
nosotros sillas gallegas y botas sobre las calzas.
Con sólo cien caballeros venceremos sus mesnadas,
antes que lleguen al llano atáquenlos nuestras lanzas,
por cada uno herido tres sillas se irán vaciadas.
Verá Ramón Berenguer a quién quería dar caza
hoy en el pinar de Tévar por quitarle su ganancia».

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas