Cantar de Mío Cid. Folio 49v
»Mas si no cae mi caballo y ningún tropiezo da,
no te juntarás conmigo como no sea en el mar».
Responde entonces el Cid: «Esto no será verdad».
Buen caballo tiene Búcar, grandes saltos le hace dar,
pero Babieca el del Cid a los alcances le va.
Mío Cid alcanza a Búcar a tres brazas de la mar,
alza su espada Colada, un fuerte golpe le da,
los carbunclos de su yelmo todos se los fue a arrancar,
luego el yelmo y la cabeza le parte por la mitad,
hasta la misma cintura la espada fue a penetrar.
El Cid ha matado a Búcar aquel rey de allende el mar,
ganó la espada Tizona, mil marcos de oro valdrá.
Batalla maravillosa y grande supo ganar.
Aquí se honró Mío Cid y cuantos con él están.
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Los del Cid vuelven del alcance.
El Cid, satisfecho de sus yernos; ellos, avergonzados.
Ganancias de la victoria.
Con las ganancias que han hecho a Valencia iban tornando;
cada cual va recogiendo lo que encuentra por el campo.
Por fin a las tiendas llegan con su señor bienhadado.
Mío Cid Rodrigo Díaz, Campeador afamado:
viene con sus dos espadas, las dos que él estima tanto,
por el campo de batalla al correr de su caballo;
la cara trae descubierta, capucha y yelmo quitados,
la cofia a medio poner sobre el pelo descansando.
Ya por todas partes van llegando sus vasallos.
El Campeador entonces algo ve que le ha gustado,
alza la vista y se queda hacia adelante mirando:

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas