Cantar de Mío Cid. Folio 50r
por allí ha visto venir a don Diego y don Fernando
los infantes de Carrión, hijos del conde Gonzalo.
Alégrase Mío Cid, sonriente les ha hablado:
«¿Sois vosotros, yernos míos? Por hijos os tengo a ambos,
ya sé que estáis muy contentos de lo bien que habéis luchado,
a Carrión mandaré yo mensajeros a contarlo,
también dirán que al rey Búcar la batalla le ganamos.
Fío en Dios nuestro Señor y fío en todos sus santos
que de esta victoria todos saldremos muy bien pagados».
Álvar Fáñez de Minaya en este instante ha llegado,
escudo al cuello, con mucha señal de espada marcado;
de los golpes de las lanzas Minaya no hacía caso
y aquellos que se los dieron con ninguno le acertaron.
Le va por el codo abajo mucha sangre chorreando,
arriba de veinte moros Minaya había matado:
«Gracias a Nuestro Señor, el Padre que está en lo alto,
y a vos gracias, Mío Cid de Vivar el bienhadado.
A su rey Búcar matasteis, la batalla les ganamos,
para vos son estos bienes y para vuestros vasallos.
También vuestros yernos, Cid, hoy aquí se han señalado,
están hartos de lidiar con los moros en el campo».
Dijo el Cid: «Contento estoy de que así se hayan portado,
si hoy ya son buenos, mañana aún habrán de ser bravos».
De verdad lo dijo el Cid y ellos lo toman a escarnio.

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas