Cantar de Mío Cid. Folio 44r
»en recuerdo de estas vistas, quered aceptarme algo.
Traigo treinta1 palafrenes, todos bien enjaezados,
treinta caballos ligeros, todos muy bien ensillados,
aceptadlos y dejadme, señor, besaros las manos».
«Mío Cid, me tenéis ya de tanto obsequio colmado.
Estos caballos acepto que vos me habéis regalado,
y que quiera el Creador y con Él todos los santos
que ese placer que me dais os sea muy bien premiado.
Cid Ruy Díaz de Vivar, vos mucho me habéis honrado,
me servís muy bien y estoy contento de tal vasallo.
Si Dios me da vida, Cid, yo os premiaré con algo.
Al Señor os encomiendo, de esta entrevista me marcho
y Dios quiera dar buen fin a lo que aquí concertamos».
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Muchos del rey se van con el Cid a Valencia.
Los infantes acompañados por Pedro Bermúdez.
En su caballo Babieca el Cid Ruy Díaz montó:
«Aquí lo quiero decir ante mi rey y señor:
quien desee ir a las bodas o recibir algún don
puede venirse conmigo, no habrá de perderlo, no».
De su señor don Alfonso el Cid ya se despidió,
no quiere que le acompañe, de él allí se separó.
Vierais allí caballeros, y muy apuestos que son,
besar las manos al rey Alfonso en señal de adiós.
«Concedednos vuestra gracia y dadnos vuestro perdón,
al mando del Cid nos vamos a Valencia la mayor.
Veremos las bodas de los infantes de Carrión
y de las hijas del Cid doña Elvira y doña Sol».
Mucho que le place al rey y a todos permiso dio,
crece el séquito del Cid, pero el del rey se amenguó,

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas
1 En el manuscrito se indica veinte.