Cantar de Mío Cid. Folio 43v
Muy contentos se van todos de aquella gran reunión,
tenían que separarse, que ya la noche llegó.
El rey a los dos infantes de la mano los cogió,
y así se los fue a entregar a Mío Cid Campeador.
«Aquí tenéis vuestros hijos, pues que yernos vuestros son:
desde hoy como queráis, Mío Cid, mandadlos vos;
que os sirvan como padre y os guarden como señor».
«Mucho lo agradezco, rey. Quiero aceptar vuestro don.
Dios que en los cielos está os dé muy buen galardón».
105
El Cid no quiere entregar las hijas por sí mismo.
Minaya será representante del rey.
«Ahora una merced os pido, a vos mi rey natural:
ya que casáis a mis hijas según vuestra voluntad,
nombrad vos quien las entregue, mis manos no las darán
y los infantes de eso no se podrán alabar».
Respondió el rey: «Este buen Álvar Fáñez lo será.
Cogedlas y a los infantes se las iréis a entregar
tal como lo hago yo ahora, cual si fuese de verdad,
en todas las velaciones las tenéis que apadrinar,
cuando volvamos a vernos todo se me ha de contar».
Dijo Álvar Fáñez: «Señor, pláceme de voluntad».
106
El Cid se despide del rey.
Regalos.
Todas las cosas se hicieron como se habían pensado.
Dijo el Cid: «Rey don Alfonso, señor mío tan honrado,

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas