Cantar de Mío Cid. Folio 42v
»el ruego que voy a hacer a Mío Cid Campeador,
que sea para su bien ojalá lo quiera Dios.
Vuestras hijas, Cid, os pido, doña Elvira y doña Sol,
para que casen con ellas los infantes de Carrión.
Me parece el casamiento honroso para los dos,
los infantes os las piden y les recomiendo yo.
Y pido a todos aquellos que están presentes y son
vasallos vuestros o míos, que rueguen en mi favor.
Dádnoslas, pues, Mío Cid, y que os ampare Dios».
«No querría yo casarlas, repuso el Campeador,
que no tienen mucha edad, las dos muy pequeñas son.
De mucho renombre gozan los infantes de Carrión,
buenos son para mis hijas y aún quizá para mejor.
Yo di vida a estas dos niñas, pero las criasteis vos;
a lo que mandéis estamos, rey Alfonso, ellas y yo.
Aquí están, en vuestras manos, doña Elvira y doña Sol,
dadlas a quien vos queráis, que siempre será en mi honor».
«Gracias, dijo el rey, a todos los de esta corte y a vos».
Entonces se levantaron los infantes de Carrión
y van a besar las manos al que en buenhora nació.
Allí cambian sus espadas con el Cid Campeador
en prenda de pacto. Luego el rey don Alfonso habló:
«Gracias, Cid, a ti, tan bueno y preferido de Dios,

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas