Cantar de Mío Cid. Folio 42r
»vos acabáis de llegar, y anoche he llegado yo;
hoy habéis de ser mi huésped, Mío Cid Campeador,
y ya mañana se hará lo que más os plaza a vos».
Bésale la mano el Cid, a su demanda cedió.
Entonces le saludaron los infantes de Carrión:
«Os saludamos ¡oh Cid, que en tan buen hora nació!
en todo lo que podamos amigos somos los dos».
Repuso allí Mío Cid: «¡Quiéralo así el Creador!»
Al en buenhora nacido Mío Cid Campeador,
el rey, aquel día entero, por su huésped le tomó.
No se harta de estar con él, le quiere de corazón,
mucho le mira la barba que tan larga le creció.
A todos los que allí están el Cid los maravilló.
El día ya va pasando y ya la noche se entró.
Otro día de mañana muy claro salía el sol.
Mío Cid el de Vivar a los suyos ordenó
que preparasen cocina para tantos como son;
muy satisfechos quedaron de Mío Cid Campeador,
tenían mucha alegría y todos acordes son
en que no han hecho en tres años una comida mejor.
Otro día de mañana, así como sale el sol,
el obispo don Jerónimo una misa les cantó.
A la salida de misa el rey a todos juntó:
«Infanzones y mesnadas, condes, oíd con atención

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas