Cantar de Mío Cid. Folio 3v
»Cuando el Cid cobró las parias, mucho dinero ha ganado,
de allá de tierra de moros gran riqueza se ha sacado.
Quien muchos caudales lleva nunca duerme descansado.
Quedémonos con las arcas, buen negocio haremos ambos,
pondremos este tesoro donde nadie pueda hallarlo.
Pero queremos saber qué nos pide el Cid en cambio
y qué ganancia tendremos nosotros por este año».
Dice Martín Antolínez, muy prudente y muy taimado:
«Muy razonable será Mío Cid en este trato:
poco os ha de pedir por dejar su haber en salvo.
Muchos hombres se le juntan y todos necesitados,
el Cid tiene menester ahora de seiscientos marcos».
Dijeron Raquel y Vidas: «Se los daremos de grado».
«El Cid tiene mucha prisa, la noche se va acercando,
necesitamos tener pronto los seiscientos marcos».
Dijeron Raque y Vidas: «No se hacen así los tratos,
sino cogiendo primero, cuando se ha cogido dando».
Dijo Martín Antolínez: «No tengo ningún reparo,
venid conmigo, que sepa el Cid lo que se ha ajustado
y, como es justo, después nosotros os ayudamos
a traer aquí las arcas y ponerlas a resguardo,
con tal sigilo que en Burgos no se entere ser humano».
Dijeron Raquel y Vidas: «Conformes los dos estamos.
En cuanto traigan las arcas tendréis los seiscientos marcos».

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas