Cantar de Mío Cid. Folio 20r
«Gracias al Dios de los cielos, gracias a sus fuerzas santas,
mientras que vida tengáis a mí me ira bien, Minaya».
50
Alegría de los desterrados al recibir noticias de Castilla
¡Dios, qué alegre que se puso la hueste de desterrados
porque Minaya Álvar Fáñez ya de Castilla ha llegado,
porque les trae noticias de sus parientes y hermanos
y de aquellas compañeras que en su casa se dejaron!
51
Alegría del Cid.
(Serie gemela)
¡Dios, qué alegre que se puso el de la barba crecida
de que allí en Burgos pagara Álvar Fáñez las mil misas
y de que noticias traiga de su mujer y sus hijas!
¡Qué contento estaba el Cid y qué grande su alegría!
«Álvar Fáñez, ojalá viváis aún muchos días.
Más valéis vos que yo no. ¡Qué misión tan bien cumplida!»
52
El Cid corre tierras de Alcañiz
Pero no perdía el tiempo Mío Cid el bienhadado:
a doscientos caballeros escógelos por su mano
y a correr aquellos campos muy de noche se marcharon.
Esas tierras de Alcañiz yermas las iban dejando,
por esos alrededores todo lo van saqueando.
A su punto de partida al tercer día tornaron.
53
Escarmiento de los moros
Pronto corrió la noticia por aquellas tierras todas,
gentes de Monzón y Huesca estaban muy pesarosas;
pero de que dieran parias se alegran en Zaragoza
porque ellos de Mío Cid no temen ninguna cosa.
54
El Cid abandona el Poyo.
Corre tierras amparadas por el conde de Barcelona
Con todo el botín aquel al Cerro tornando van,
todos iban muy alegres porque han hecho buen ganar.
Muy contento está Álvar Fáñez, el Cid muy contento está.
Su proyecto dice el Cid, ya no lo puede callar:
«Oíd, caballeros, ahora, voy a hablaros de verdad:
el que no cambia de sitio perder puede, no ganar,

Anónimo, copista Per Abbat
Versificación moderna de Pedro Salinas